“La necesidad de una sociedad más justa pone a la educación en un lugar central. Sin educación no hay posibilidad de incluirse socialmente”. Esta fue una de las advertencias que el ex ministro de Educación de la Nación, Juan Carlos Tedesco, ofreció en el auditorio de la facultad de Filosofía y Letras de la UNT, en el marco de la celebración de los 10 años del Doctorado en Humanidades. Expuso el viernes sobre “Desarrollo y perspectivas de la universidad argentina y de la enseñanza superior”, y dejó frases contundentes. Estuvieron presentes la decana, Mercedes Leal y la directora del Doctorado en Humanidades, María Celia Bravo. La presentación del disertante estuvo a cargo de la profesora María Clotilde Yapur.
Según Tedesco, la educación se encuentra ante el desafío pedagógico de brindar educación de calidad, algo que durante los últimos años “ha estado relegado”. “Hoy, que un chico no termine la escuela primaria y secundaria es un problema social”, manifestó.
El ex funcionario kirchnerista (de 2006 a 2009 fue secretario y luego ministro de Educación) habló de incluir en el aprendizaje los valores de justicia social, solidaridad y responsabilidad social porque el reclamo es que se necesitan “sociedades más justas”.
Estos son valores que, según el catedrático, no pueden dejarse librados a que el estudiante “lo forme o no por su cuenta”. Y ejemplificó: “los economistas deben saber las responsabilidades éticas de sus decisiones políticas; o los biólogos, cuando deciden manipular genéticamente un organismo. Esa responsabilidad ética hay que formarla”, especificó.
Es por eso que dijo que la clave de todo es crear “experiencias de aprendizaje”, esto quiere decir enriquecerlas con contenidos vinculados con la solidaridad y los valores. En algún punto, dijo, “la educación debe ser contracultural”.
En diálogo con LA GACETA, Tedesco también abordó la articulación entre el secundario y la universidad. “Hay que invertir en pedagogía de calidad, para bajar el nivel de fracaso en los primeros años de la universidad”, afirmó el Doctor Honoris Causa de las Universidades de Girona (España) y de la Universidad Nacional San Martín. “Lo que vemos es que, a veces, las universidades no colocan los mejores recursos en el primer año. Entonces tenemos aulas superpobladas, profesores sin formación pedagógica y no hay actividades que permitan ser exitosos en el aprendizaje”, reflexionó.
Ingreso libre
Remarcó la vocación democrática que existe de que todos entren a la universidad. “Los que ingresan lo hacen con carencias importantes. Los indicadores muestran que el déficit fuerte es en comprensión lectora, en pensamiento lógico y reflexivo. La universidad tiene que hacerse cargo de esa realidad y también hay que mejorar el secundario porque si no seguimos parchando”, reclamó.
Desde su experiencia, hoy la pregunta que hay que plantearse es: “¿cómo hacer que los chicos pobres aprendan?”. Dijo que no puede ser que no logren aprender a leer y escribir bien. Por eso, aseguró que hay que tener una buena formación en lo básico “porque las bases no cambian”, aunque muchos de los contenidos que se aprendan hoy, ya mañana sean obsoletos. “Hay que poner los conocimientos básicos en un lugar importante y darle importancia a la enseñanza. Hoy casi todos los incentivos son para la investigación y no hay premio a la docencia”, manifestó.
Argentina fue uno de los primeros países de Latinoamérica en tener políticas para erradicar el analfabetismo y por años su nivel educativo fue muy reconocido. “Cuanto más se masificó el sistema, no lo acompañamos con los recursos. Cuando teníamos esa escuela que todos añoramos iba el 30% de la población. Cuando comenzó a ir el 90% había que invertir mucho más para sostener esos niveles, pero se dejó de invertir en educación”, explicó.
Su análisis es que la escuelas actuales cada vez son más homogéneas. “El estudiante va y encuentra a un igual, así es difícil la socialización y el conocimiento del otro”, agregó.
Por estos días la comunidad universitaria y científica presiona por mayor presupuesto para el próximo año. “No es bueno que se reduzca el presupuesto para ciencia y tecnología ni para las universidades, porque corta un línea que se venía sosteniendo. Me parece que es un tema de discusión de prioridades”, opinó.